Contando historias desde la ilustración digital

Desde hace algunos años, la ilustración y el dibujo han sido parte fundamental de mi proceso creativo. Aquella inclinación la he tenido desde que era muy pequeña, cuando solía hacer dibujos de animales, por ejemplo, que era uno de mis pasatiempos favoritos. Al pasar de los años, supe que las artes eran el medio en el cual yo lograba comunicarme y entablar una especie de conversación con aquellas personas que se tomaban el tiempo de ver lo que yo hacía. Fue así, como terminé estudiando artes visuales, en donde pude explorar diversos caminos como la fotografía, las artes plásticas o tradicionales y las artes gráficas. Al principio, pensaba que las artes gráficas eran un mundo en el que yo no iba a entrar, porque pensaba que yo solo era capaz de dibujar con un lápiz y un papel y que yo no me iba a quedar horas y horas sentada frente a una pantalla tratando de lograr hacer una ilustración. Sentía que ese trabajo era para los diseñadores, pero me equivoqué.


El énfasis que tomé en la universidad fue de artes plásticas, esto quiere decir que todo lo que yo hacía era con mis propias manos, con los materiales en carne y hueso, con el papel, la arcilla, el carboncillo, el óleo y el lienzo. Pero a pesar de que mi recorrido fue siempre así, me di cuenta que muchas veces necesitaba la herramienta digital ya fuera para hacer bocetos rápidos, o realizar algún diseño que pudiera imprimir a gran escala para algún trabajo. Paralelo a esta necesidad, yo solía seguir en internet a diferentes ilustradores colombianos y de todo el mundo, donde tenía una fascinación con la manera en que muchas de estas personas utilizaban sus ilustraciones para libros, revistas, diseño de producto e incluso en el ámbito textil (una manera increíble de expandir el trabajo personal y darle diferentes significados).


Fue así, cuando empecé a hacer pequeñas cosas en mi computador, y afortunadamente tenia algunos conocimientos del manejo de programas digitales gracias a mis primeras clases en la universidad. Solía hacerlo con el mouse, duraba eternidades tratando de hacer una línea que me gustara, pero a pesar de eso seguía intentando. Pero llegó un punto en el que me frustré, desistí con las artes gráficas y seguí haciendo mis dibujos en papel, que muchas veces lograba digitalizarlos en Illustrator (el programa de dibujo digital) y eso era lo máximo que podía hacer. Sin embargo, el día de mi cumpleaños, una persona muy especial me regaló una tablet de dibujo digital y fue en ese momento en el que decidí retomar aquellas prácticas que pensé que nunca iba a continuar.


A partir de ese momento, pude entender muchas cosas sobre las artes gráficas que antes no entendía, además de tener herramientas que me facilitaran todo el proceso, logré encontrar las cosas que me gustaban y las ventajas de la ilustración digital. Es de esta manera como ahora construyo historias a partir de imágenes que pueden estar plasmadas en diferentes materiales y objetos, creando así un atractivo visual en las personas que encuentren mis diseños y que les transmita algo en su día a día. Queda un largo camino por experimentar y aprender, sin embargo, ahora me siento feliz de poder llegar con mis ilustraciones a diferentes lugares en donde nunca pensé que allí estarían.


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